Imagínate hablar con una mujer del pasado, silenciada y relegada por las represiones y prejuicios arraigados del patriarcado y contarle que hoy, su eco de lucha dio frutos y está manifestado en dos simples palabras: empoderamiento femenino.
Sin ir muy lejos, a mediados del siglo pasado los derechos a las mujeres seguían siendo escasos y las limitaciones en el campo educativo y laboral una acostumbrada realidad que creía “normal” la sociedad. Sin embargo, bastó solo de un pequeño grupo de guerreras para marcar una diferencia y lograr la libertad que actualmente disfrutamos todas.
Bajo estas vivencias y querer una vida diferente para sus hijas, una señora llamada Natala Catalano migró desde Italia hacia Venezuela con un lema que le inculcó a todas las hembras de su familia “ustedes pueden defenderse solas”.
Tras su deceso, sus hijos quisieron continuar con su legado y fundaron en octubre del año 2023 la fundación Natala Catalano, que lleva su mismo nombre en su honor.

Esta organización está dedicada a la creación de programas educativos y talleres que ayudan a las mujeres a empoderarse en cualquier aspecto de su vida, así como la oportunidad de aprender nuevas actividades para adentrarse en el campo laboral.
Escuela de cuidadores
Cuando la señora Natala Catalano falleció, sus hijos, los hermanos Moschella Catalano, decidieron crear un programa para enseñar a las personas a cuidar a los adultos mayores en situación de cama, ya que su madre no contó con los tratos adecuados antes de partir.
De la mano de Marialcira Quintero, licenciada en Enfermería y profesora jubilada de la Universidad del Zulia (LUZ), y un equipo de profesionales de distintas ramas de la salud, esta escuela dicta clases teóricas y prácticas sobre los conocimientos que debe adquirir una persona cuando cuida a un enfermo.
Durante 12 semanas consecutivas, las estudiantes se sumergen en un viaje de aprendizaje, acompañamiento emocional y prácticas profesionales que van más allá de solo atender a la persona o adulto mayor que se encuentra limitado en la cama.


La fundación también dispone de una habitación ambientada con mobiliario, artículos de cuidado médico, sillas de ruedas, andaderas, entre otros objetos, donde las alumnas aprenderán el lado práctico de cuidar a un paciente desde su hogar.
“Un cuidador debe ser una persona sana”, adelanta la profesora Quintero, al mencionar que durante el período académico los alumnos se reúnen una vez a la semana con una psicóloga, para capacitarse sobre la correcta labor.
Además, un grupo de estudiantes de Psicología de la Universidad Rafael Urdaneta (URU) se encargan de entrevistar a las aspirantes del curso, para garantizar la selección de los futuros cuidadores. Esta escuela es gratuita, aunque sus profesores les piden comprar la guía “Cuidar es Amar”, como colaboración para la fundación y herramienta de estudio sobre cómo atender a un adulto mayor.
Fundación Natala Catalano: Dos años de muchos logros
De un curso, a una cátedra libre. Así demuestra la fundación Natala Catalana su crecimiento durante dos años, al convertir su escuela de cuidadores en un espacio académico que pueden disfrutar los estudiantes en la Universidad del Zulia, con un certificado avalado por esta misma casa de estudios al finalizar el período.
Entre sus otros triunfos, los miembros de la organización celebran el sold out de sus matrículas en cada apertura de inscripciones, obteniendo un total de entre 25 y 30 estudiantes por corte y un aproximado de 75 mujeres que pasan por sus enseñanzas al año.
Y por si fuera poco, la fundación Natala Catalano estrenó este año su diplomado de Liderazgo Femenino, dedicado a mujeres profesionales que deseen impartir esos conocimientos en sus hogares, trabajos y en el mundo en el que se desarrollen.


Un espacio educativo para todas
Desde jóvenes soñadoras hasta mujeres con vasta experiencia, la fundación Natala Catalano, ubicada en la calle 77, 5 de Julio, se identifica por ser un espacio que recibe a todas las generaciones que buscan un futuro más igualitario.
El único requisito de edad es ser mayor de 18 años para formar parte de las capacitaciones, programas y talleres que imparte esta organización, mientras que el límite solo lo pones tú, ya que una mujer con edad avanzada también puede disfrutar de estos aprendizajes.
“Tuvimos una mujer de 80 años, que cumplió 81 estando con nosotros. Ella creía que no la íbamos a aceptar por su edad, pero es una persona activa, entera, participativa, que desea cuidarse ella misma y querer cuidar a otros. Esa señora tiene en perfil maravilloso y es un ejemplo de vida para todo el grupo”, cuenta la profesora Marialcira como una de sus mejores anécdotas.