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#ÁlbumIRR Chicano Batman – Chicano Batman

Sonidos tropicales y rock psicodélico en el primer álbum de Chicano Batman

 

Chicano Batman ha crecido mucho desde los últimos ocho años que sacaron su primer disco. Se han presentado en el NPR Music Tiny Desk Concert, han abierto conciertos de Jack White y Alabama Shakes y hasta se han presentado en el Coachella. Su sonido ha evolucionado, desde sus orígenes tropicales combinados con rock hasta la inclusión de hip hop y soul, y sus mensajes han incluido temas muchos más políticos. Es curioso regresar al primer disco que inicio todo, Chicano Batman, y reflexionar como ellos llegaron a la posición en la que están.

La banda ha resaltado siempre su interés por conjuntar varios géneros en su música, y su álbum homónimo es su primer intento. El álbum homónimo recoge géneros como el rock clásico de los 70’s, reggae, bossa nova, cumbia y tropicália, pero sin perder jamás unidad. Su álbum homónimo es una probadita de lo que después catapultarían con éxitos como Black Lipstick y Freedom is Free.

El track inicial Itotiani, una épica de ocho minutos, es una perfecta introducción a los sonidos que permanecerán a lo largo de todo el disco, y que posteriormente definirán a la banda en su conjunto. Sonidos sobrios y constantes que no dan lugar a cambios de ritmos abruptos que alboroten al espectador, sino que lo ponen en un estado de trance. Dirigido por una melodía de reggae y por los riffs suaves de la guitarra, la música de Itotiani se desenvuelve tersamente por el cuerpo del espectador.

Aunque la instrumentalización juega un peso mayor en Chicano Batman, sus letras evocan situaciones casi mitológicas, más que a poesía o a un embellecimiento del lenguaje. Aún no son las letras cargadas de crítica política, como sus álbumes más recientes nos tienen acostumbrados, sino historias surrealistas que acompañan el trance psicodélico de las melodías. En el caso de Itotiani, un hombre narra su amor por una cuasi diosa teotihuacana. Los semblantes místicos de las letras recuerdan a clásicos del rock latinoamericano, como Carlos Santana, que, al igual que Chicano Batman, combinaron perfectamente los ritmos caribeños con la rebeldía del rock.

La Samoana continúa con la misma tradición de Itotiani, pero al llegar a A Hundred Dead and Loving Souls ocurre un cambio intempestivo. Chicano Batman cambian los sonidos tropicales y las letras latinas por el inglés y por sonidos que rememoran las épocas de oro de rock. Aunque el estado de trance continúa, la banda se toma el momento para demostrar sus habilidades musicales. Cada instrumento, en algún determinado momento de la canción, toman preponderancia sobre los otros: redobles de batería con ritmos casi inimitables, requintos que recuerdan a la psicodelia de Led Zeppelin, y hasta un solo de sintetizadores al modo de The Doors. Si bien en Itotiani Chicano Batman abraza sus raíces latinas, en A Hundred Dead and Loving Souls abraza sus raíces norteamericanas. En lo personal, uno de mis tracks favoritos del álbum.

El álbum continúa con Um Dia do Sol, un breve interludio que, junto con La Manzanita, muestran a la banda en su faceta más tropical. Después sigue It’s a Balloon, el track más experimental del álbum. Aquí Chicano Batman decidió dejar de lado los trances armoniosos y dar espacio a una experiencia onírica: letras que parecen no tener congruencia, enaltación del fuzz en la guitarra y sonidos un poco desentonados. El fin del track no parece ser presentar una melodía con una emoción en particular, sino la experimentación por la simple experimentación. A mi parecer el más débil de todos.

Con Lembrancinha retoman el hilo tropical, pero ahora con Bossa Nova. Bardo Martínez cambia nuevamente el español, pero ahora por el portugués. Aunque demuestra sus habilidades lingüísticas con esta canción, lamentablemente la mala pronunciación puede llamar un poco la atención. Un detalle menor, pues Lembrancinha sigue siendo un track disfrutable; el más relajado y tradicional del álbum, que, en momentos, recuerda a los sonidos de Devendra Banhart.

La Manzanita, otro de mis tracks favoritos, nos transporta a la época de las películas del Santo, a las kermeses, a los carruseles y a las ferias típicas de México. Una cumbia psicodélica, parecido al de Sonido Gallo Negro, que pone a bailar y a levantar los ánimos de todo aquel que posee sangre latina en sus venas.

Chicano Batman concluye como empezó: con una épica que conjunta el rock y la tropicália. Su trance musical termina de manera cíclica. Aunque en momentos el álbum no alcanza a cuajar todos sus elementos en perfecto orden (como el caso de It’s a Balloon), al final logra su cometido y presenta un álbum para relajarse en el verano. Mientras que otros discos de verano invitan al baile, a nadar por el agua, al amor de verano, a sudar y al desenfreno, Chicano Batman invita a otra aproximación: a quedarse acostado con los lentes de sol puestos, mientras nos tomamos una cerveza o nos fumamos un cigarro y nos dejamos acariciar por los rayos del sol. Quizás nos tengan acostumbrados a un estilo más sofisticado que irán caracterizando con el paso del tiempo, pero, sin duda, es un inicio prometedor que la historia nos ha garantizado que fue fructífero.

 

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